El Cerro de Santa Ana, San Saturio y el río Duero
Al Sur de la capital soriana, tras cruzar el río Duero, encontramos la Sierra de Santa Ana, un humilde cerro que se eleva unos 250 metros de desnivel sobre el río y que goza de unas vistas estupendas de todo el entorno de Soria capital.

En la ruta de hoy, trazaremos una circular partiendo de la famosa ermita de San Saturio, símbolo de Soria, subiendo al Cerro de Santa Ana por el sendero PR-SO 112 y descendiendo por los bosques de la cara Sur hasta dar con el embalse de los Rábanos y con la preciosa Cueva de la Sequilla, un refugio natural en un entorno espectacular junto al río.

Detalles del itinerario
Nuestra jornada comienza en uno de los lugares más icónicos de la geografía soriana: la Ermita de San Saturio. Dejaremos el coche en el aparcamiento más cercano a la ermita. Antes de empezar con la ruta, merece la pena detenerse un segundo a contemplar la ermita incrustada en la roca bajo las aguas mansas del río Duero.

Cruzaremos la pasarela peatonal y giraremos a la izquierda para seguir por el carril asfaltado que hay en la otra orilla. No tardaremos en encontrar el inicio del sendero a nuestra derecha, balizado como PR-SO 112, con marcas blancas y amarillas. Aquí es donde comienza la subida más potente del día, la que conduce a la cima del Cerro de Santa Ana.
El camino pica hacia arriba atravesando una vaguada muy bonita. A medida que ganamos altura, pasaremos bajo los escarpes de la cima, fácilmente identificable por las antenas.

Poco antes de llegar a la parte más alta, nace un senderillo menos marcado y sin balizar a mano derecha. Os recomiendo tomarlo, ya que permite evitar el tramo de pista pavimentada del cordal y llegar a la cumbre de una manera mucho más atractiva y vistosa.

Una vez en el mirador de Santa Ana, Soria se despliega ante nosotros. La vista del Duero serpenteando y la silueta de la ciudad compensan cualquier esfuerzo. Es el lugar ideal para hidratarse y sacar la cámara.

Para bajar, cambiamos de vertiente y nos dirigimos hacia la cara sur. El paisaje cambia; nos recibe una nueva vaguada con una vegetación mucho más densa y frondosa. Este sendero nos depositará en una pista forestal donde giraremos a la derecha.

Seguiremos por la pista, llaneando, y estaremos atentos al inicio de un sendero poco marcado que nace a mano izquierda. Hay un hito de piedras en el comienzo. Es el sendero que baja hacia la Cueva de la Sequilla. El camino desciende suavemente por el bosque hasta un balcón natural impresionante.
Para acceder a la cueva hay que destrepar unas rocas. No es nada técnico ni peligroso, pero hay que moverse con tiento. Una vez abajo, la sorpresa es mayúscula. No es solo una oquedad en la roca; es un auténtico refugio equipado con bancos, mesa y hasta utensilios de cocina.

Es un rincón espectacular. Nosotros aprovechamos para comer resguardados del viento y la lluvia, disfrutando de una paz absoluta y unas vistas privilegiadas al cañón del Duero.

Tras el descanso, retomamos el camino ascendiendo de nuevo a la pista. El trayecto de vuelta hacia San Saturio es un regalo para la vista. El sendero flanquea la montaña permitiéndonos divisar el imponente Pico Frentes al fondo y, de nuevo, la ciudad de Soria.
El tramo final de bajada hacia la ermita es algo pedregoso pero con cuidado se baja bien. Mejor si hemos traído los bastones… Ya abajo, en el carril asfaltado, solamente quedará cruzar la pasarela peatonal y volver al aparcamiento.

De esta forma cerramos una ruta circular sorprendente, variada y que demuestra que a veces las mejores excursiones están a apenas unos pasos de la ciudad.
Datos técnicos
Distancia: 8,9 km
Desnivel positivo: 335 metros
Tiempo neto: 2 horas y 45 minutos
Fecha de realización: 07/03/2026
Mapa: Visor IGN
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