Estrechos del río Martín. Alcaine – Obón – Peñas Royas.

Recorriendo el cañón del río Martín por el GR 262

El río Martín es uno de los principales afluentes del Ebro por su margen derecha. Atraviesa de Norte a Sur la provincia de Teruel, desde su nacimiento en la sierra de San Just hasta su desembocadura en Escatrón, ya en la provincia de Zaragoza.

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Saliendo del cañón, con Alcaine al fondo.

En su tramo alto y medio, atraviesa la comarca de las Cuencas Mineras, una vasta extensión con un clima bastante seco y duro. En este punto, se encuentra el tramo del río Martín más interesante a nivel paisajístico, entre las poblaciones de Peñas Royas o Peñarroyas (pedanía de Montalbán) y Alcaine.

En esta reseña se detallan dos rutas diferentes:

  • Ruta 1: Alcaine – Obón – Alcaine
  • Ruta 2: Obón – Peñarroyas – Obón

De esta forma, se recorren los más de 20 kilómetros de tramo encañonado por donde discurre el GR 262 (sendero del río Martín). Descubriremos un cañón muy interesante, profundo y con una vegetación muy variada, que contrasta con el paisaje estepario que lo rodea.

NOTA IMPORTANTE: como se detalla en las reseñas, estas rutas conllevan varios vadeos del río Martín donde es normal que nos mojemos los pies. El caudal del río no suele sobrepasar los 20 o 25 cm pero si ha llovido la cosa se puede complicar. Recomiendo consultar el caudal del río en la página de la CHE, que tiene datos a tiempo real de la estación fluvial del río Martín a su paso por Alcaine.

Ruta 1: Alcaine – Obón

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Croquis detallado. Fuente: Wikiloc / IGN

Comenzamos la ruta en el parking que existe a la entrada de Alcaine. Sorprende este pequeño pueblo, situado en un risco sobre la vega del río Martín. Un conjunto muy numeroso de torres defensivas de origen musulmán rodea la población. Merece la pena su visita, pues desde ellas se obtiene la mejor panorámica de la localidad.

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Alcaine desde el torreón del Puntal.

En estos primeros compases de la ruta, me decido a visitar las torres defensivas situadas al Norte de la población. El camino hasta ellas tiene algunos tramos equipados, ya que hay que atravesar una cresta de roca. No es para nada peligroso.

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Torreón del Puntal.

Aprovechando la visita al torreón del Puntal, bajo unos metros hasta alcanzar la Cueva de los Esquiladores, muy cercana a la torre. Tras la visita, vuelvo a la entrada del pueblo y, ahora sí, desciendo hasta el cauce seco del río Radón, a la altura del estrecho del Hocino.

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Estrecho del Hocino.

En este punto, las paredes de roca casi encierran el cauce, es un lugar muy vistoso. Al otro lado de los estrechos, el paisaje se abre y salimos al cauce del Martín, pocos metros antes de la cola del embalse de Cueva Foradada.

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Río Martín, bajo el pueblo de Alcaine.

Tomaremos la pista que sale a la derecha y que va rodeando el pueblo, pegada al río. Al alcanzar una pista polideportiva, tendremos dos opciones:

  • Tomar la senda que sale a la derecha con dirección a Obón.
  • Tomar el camino que sale a la izquierda con dirección a la Cañada de Marco, abrigo con pinturas rupestres que es Patrimonio de la Humanidad.

Me decido a tomar el camino de la izquierda, ya que quería visitar las pinturas y si voy desde el camino de Obón, es más largo y menos variado.

La decisión fue equivocada. El sendero que conduce al abrigo es una variante del GR 262 que, sin embargo, está bastante abandonada. Al principio del mismo, se atraviesan unos campos de cultivo pero el problema viene al cruzar el río. La pequeña pasarela metálica se ha desplomado y hay que mojarse los pies para cruzar. Al otro lado, los cañizales y la vegetación se han comido parte del camino y toca abrirse paso como una buenamente pueda… Al final, acabamos saliendo al camino principal que va al abrigo desde la senda de Obón (GR 262 principal), a la altura de una pasarela en buen estado.

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Pinturas rupestres en la Cañada de Marco.

Una vez pasado el “trance” y ya por la senda buena, la visita al abrigo es muy agradable. El sendero rodea un meandro del río y asciende hasta el abrigo. Las pinturas se ven bastante bien y la panorámica del cañón que se obtiene desde aquí arriba es muy bonita.

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Cañón del río Martín desde el abrigo donde su ubican las pinturas.

Tras la visita, tomo el camino “bueno”, cruzo el río por la pasarela y conecto con la senda principal. Ahora ya no hay pérdida, dirección Sur hacia Obón.

Los primeros kilómetros son muy agradables, casi llanos. La senda discurre unos metros por encima del cañón, las vistas son muy buenas y, a pesar del ambiente casi estepario, el paisaje es bonito.

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Vega del río Martín y Alcaine al fondo.

Alcanzaremos un collado desde donde se obtienen unas vistas muy buenas de Alcaine, sus torres y la vega del Martín y seguiremos por la cómoda senda unos cientos de metros más hasta terminar bajando al cauce del río en un punto donde el cañón se abre.

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Bajando al cauce del río.

Tras un corto llaneo, la senda se desvía a mano derecha de forma brusca, buscando la pared derecha del cañón. Estamos ante el primer paso equipado del día, de los tres que tiene la ruta. Unas grapas nos permiten subir hasta una grieta en la pared. La senda, estrecha pero sin peligro, asciende para salir del cañón.

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Hacia el primer paso equipado, una pequeña trepada.

Una vez arriba, la senda vuelve a situarse unos metros por encima del cauce. Tenemos por delante otro tramo muy cómodo y bonito…

De forma repentina, toca bajar de nuevo al cauce del río. La senda zigzaguea para descender al lecho en un punto donde, de nuevo, el cañón se abre bastante. En este lugar se encuentra un segundo abrigo con pinturas rupestres, conocido con el nombre de La Coquinera. Me acerqué hasta él pero no pude distinguir las pinturas… una pena.

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Tramo por encima del cañón, tras superar el primer paso equipado.

De vuelta al sendero, cruzaremos el río para situarnos en la orilla de enfrente y afrontar así el segundo paso equipado del día. Este paso es evitable si no nos importa mojarnos los pies. Para los más aventureros, es un paso muy recomendable. Unas pequeñas plataformas metálicas y un pasamanos, permiten al caminante pasar por encima de una pequeña poza del río. El paso no es difícil y tiene su punto.

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Segundo paso equipado del día.

Ya al otro lado, la senda llanea paralela al curso del río en una zona con abundante vegetación, muy agradable.

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Tramo tranquilo entre el segundo y el tercer paso equipado.

Avanzamos rápido hasta alcanzar el tercer paso equipado, justo antes de abandonar el cañón para dirigirnos a Obón. Es un paso evitable también si el río no baja muy cargado. Este nuevo paso no tiene dificultad, se trata de caminar por una pasarela metálica con un pasamanos.

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Tercer paso equipado.

Superado el paso tenemos dos opciones:

  • Visitar el barranco del Regallo.
  • Seguir directos a Obón.

Opté por la visita al angosto barranco, pues había leído que era muy interesante y así fue. La senda, equipada con un pasamanos, se interna en el estrecho barranco hasta alcanzar un punto donde el cauce se convierte, prácticamente, en un túnel de roca.

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Paso equipado en el Barranco del Regallo por donde no es necesario pasar.

En el barranco del Regallo han colocado un nuevo paso equipado con unas pequeñas plataformas metálicas para los pies y una cadena. En este punto, me doy la vuelta para volver al sendero principal y poner rumbo a Obón.

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Río Martín, antes de abandonar su cauce para subir a Obón.

De vuelta a la ruta, toca ahora subir unos metros de desnivel para abandonar el cañón. Por terreno totalmente estepario, entre algunos campos de olivos, salimos por senda y nos acercamos a Obón.

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Tomando altura por encima del cañón.

Metros antes de alcanzar su núcleo, hay un bonito mirador desde donde se obtiene una panorámica del pueblo.

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Obón.

Tras la foto obligada, descendemos de nuevo al cauce del río, ya junto al casco urbano. Cruzamos el puente de la localidad y visitamos sus calles. Destaca la curiosa iglesia de la Asunción de estilo mudejar, y la plaza, donde aprovecho para rellenar las cantimploras.

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Iglesia de Obón.

Las callejuelas, sinuosas y empinadas, son muy bonitas. El pueblo es muy pequeño pero tiene mucho encanto…

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De vuelta a Alcaine.

Tras la visita, toca volver a Alcaine por el mismo camino. La vuelta es más rápida, pues la hago directamente, sin visitar los abrigos y, cuando ya estoy debajo de Alcaine, subo por su lado Sur, gracias a un camino empedrado muy bonito.

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Me despido del río Martín…

Ya en el pueblo, una vez en el parking, me decido a subir a las torres defensivas del lado Sur para fotografiar el pueblo desde arriba. Todo un acierto, la vista es muy bonita con todo el casco urbano y el pantano al fondo, tras los riscos.

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Alcaine, visto desde las torres defensivas del lado Sur.

Datos técnicos de la ruta 1

Distancia: 22 km

Desnivel positivo acumulado: 900 m+

Tiempo neto: 3 horas (entrenamiento de carrera de montaña)

Fecha de realización: 26/10/2019

Cartografía: Visor IGN

Track Wikiloc

Ruta 2: Obón – Peñas Royas / Peñarroyas

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Croquis detallado. Fuente: IGN / Wikiloc

Partiremos de la parte baja del pueblo de Obón. Al final del mismo, en una curva de la carretera, veremos unos carteles amarillos con las indicaciones del sendero GR 262. No hay pérdida, el camino a Peñarroyas está muy claro, caminaremos dirección Sur pasando por el cementerio de la localidad situado a las afueras.

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Vamos dejando atrás Obón.

La pista que conduce al cementerio se torna muy pronto en senda. Las vistas a mano izquierda son muy buenas, con el Cañón del río Cabra en primer término. Hay incluso un mirador con algunos paneles informativos.

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Huerta de Obón y, detrás, el cañón del río Cabra.

La senda tuerce a la derecha y acaba desembocando en una pista que recorre la vega del río Martín, avanzando entre campos de cultivo. En un determinado momento, la pista cruza el río y existe una primera pasarela que evitará que nos mojemos los pies.

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Junto al río Martín, en la Fuente del Batán.

Pocos metros más adelante, encontraremos una segunda pasarela hecha con un gran tronco de árbol tallado. Al otro lado de la misma, veremos la Fuente del Batán, un rincón muy bonito con varias mesas y bancos a modo de merendero y un agua muy fresca.

Seguiremos por pista unos metros más hasta que veamos que las marcas blancas y rojas del GR 262 tienden a irse a la derecha, abandonando la pista. Estamos en un tramo del cañón donde el paisaje vuelve a abrirse.

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El cañón se abre a la altura del Hocino de Chornas.

En este punto veremos un nuevo cartel indicador. A la derecha, podremos subir al conocido como Hocino de Chornas, un abrigo con pinturas rupestres. Opté por subir aunque hay que reconocer que las pinturas son casi imperceptibles… Para llegar al abrigo, situado en medio de una pared de roca, hay que utilizar una escalera metálica de varios metros de altura que está anclada a la pared… precaución.

Tras la corta visita al abrigo, seguiremos por senda. Ahora el camino se eleva unos metros sobre el cañón y nos permite obtener unas buenas vistas de los estrechos. El paisaje todavía es muy seco, estepario, pero veremos como poco a poco va cambiando a medida que nos acerquemos a Peñarroyas.

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Cogiendo altura sobre los Estrechos del río Martín.

Un cartel amarillo junto a la senda nos alerta de la presencia de nuevas pinturas rupestres. Esta vez en un abrigo vallado conocido como El Cerrao. Estas nuevas pinturas sí que son bastante más visibles.

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Pinturas rupestres del Cerrao.

Seguiremos por senda, en leve subida, por terreno despejado. Alcanzaremos una especie de collado desde donde se obtienen unas vistas muy buenas del tramo más encañonado y agreste del río, tramo al que descenderemos en los próximos minutos.

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Tramo más abrupto del cañón.

La senda traza un zig-zag y pierde metros cómodamente hasta alcanzar el lecho del río, que goza de unos colores extraordinarios, todavía muy otoñales. Al otro lado del río, colgada de un risco, destaca una especie de vieja torre defensiva en ruinas. Encontraremos varias a lo largo del recorrido, desconozco si son de origen musulmán como las de Alcaine.

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A punto de comenzar el tramo más encañonado y técnico.

La senda se interna en una pequeña “jungla”. El camino, a veces, se pierde un poco por la densa vegetación, en especial de juncos de gran tamaño. Iremos pasando como buenamente podamos hasta alcanzar un paso equipado con unas plataformas metálicas para los pies y un pasamanos.

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Primer tramo equipado.

El paso equipado es muy divertido. No tiene dificultad y tampoco riesgo… Si alguien no se atreve siempre podrá caminar por el río o por la otra orilla…

Al acabar el tramo con pasamanos, tendremos un pequeño paso en roca que desemboca en un nuevo paso equipado, esta vez un corto descenso con grapas a modo de escalera.

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Segundo tramo equipado del día.

Seguiremos en esta pequeña “jungla”, ya por terreno algo más despejado. Cruzaremos el río siguiendo las marcas del camino y llegaremos a un nuevo paso equipado, situado en un lugar donde el cañón se estrecha mucho. Es un pasamanos que ayuda a superar un tramo de roca inclinado y un poco resbaladizo que da al río.

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Pasamanos, tercer paso equipado del día.

Esta zona es agreste y con mucha vegetación. Merece la pena detenerse un rato y echar la vista hacia arriba. Seguramente sea el tramo más espectacular que hay entre Alcaine y Peñarroyas.

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Pleno otoño junto al río Martín.

Acabaremos saliendo de este tramo tan encañonado. El paisaje vuelve a abrirse de forma progresiva. En este punto, además, desemboca el Barranco del Val en el río Martín, barranco que, por cierto, baja completamente seco.

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Abandonando el tramo más encañonado del río Martín.

Ya va quedando menos para llegar a Peñarroyas. En los últimos kilómetros, volverán a aparecer una serie de torres defensivas en los riscos que rodean al cañón. El paisaje es bonito y tiene más vegetación que los tramos anteriores de Alcaine y Obón. Los pinos y el rodeno (roca arenisca rojiza que también encontramos en otros lugares de la provincia como la Sierra de Albarracín) comienzan a hacer acto de presencia a medida que nos vamos acercando a Peñarroyas.

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Volviendo a coger altura, ya muy cerca de Peñarroyas.

La senda vuelve a ganar altura tras vadear el río. El Martín va quedando abajo a mano izquierda y, sin dificultades, terminaremos alcanzando el llamado mirador del Portillo, un lugar espectacular desde donde se obtiene la mejora panorámica de Peñarroyas.

El mirador está situado en una gran roca de rodeno bastante pulida y está protegido por unas sirgas metálicas. Es seguro y merece la pena asomarse.

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Peñarroyas desde el mirador del Portillo.

Tras echar algunas fotos, bajaremos al pueblo por una senda bien marcada. Sorprende el tono rojizo intenso de las paredes de rodeno que rodean al pueblo, así como su iglesia, que se conserva en bastante buen estado.

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Iglesia de Peñarroyas.

Con apenas 10 habitantes censados, esta pedanía de Montalbán es una aldea muy pequeña, pero también muy bonita. Merece la pena darse una vuelta por sus tranquilas callejuelas… parece que en ellas el tiempo se ha detenido.

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Detalles curiosos en Peñarroyas.

Tras rellenar los botellines en la fuente que hay junto a la iglesia, es hora de volver a Obón. A buen ritmo, sin prisa pero sin pausa, vuelvo al trote en apenas 1 hora y 10 minutos, cerrando así esta segunda ruta en los Estrechos del río Martín, más bonita e interesante si cabe que la primera.

Datos técnicos de la ruta 2

Distancia: 19 km

Desnivel positivo acumulado: 650 m+

Tiempo neto: 2 horas y 45 minutos (entrenamiento de carrera de montaña)

Fecha de realización: 16/11/2019

Cartografía: Visor IGN

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Algunos links interesantes

Como comentaba en la reseña, la comarca de las Cuencas Mineras es una gran desconocida para los aragoneses a nivel de naturaleza y paisajes. Desde la carretera, parece un lugar seco, despoblado e inhóspito, pero tiene lugares muy bonitos y que merece la pena conocer.

Los principales atractivos a nivel de naturaleza están relacionados con el río Martín: el Chorredero o cascada donde nace el río, el Hocino del Pajazo y el Hocino de la Rambla en Martín del Río… Son lugares de acceso sencillo, con rutas cortas, por lo que podemos aprovechar la visita para verlos en un solo día.

Si además de estar interesados en la naturaleza de la zona, tenemos tiempo y ganas para descubrir sus pueblos y su cultura, podemos visitar la web del Parque Cultural del río Martín donde encontraremos bastante información útil de la zona.

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Ruta dos Peiraos. Costa Ártabra.

De Cedeira a San Andrés de Teixido por la costa

La Ruta dos Peiraos une la localidad de Cedeira con el famoso lugar de peregrinación de San Andrés de Teixido a través de una bonita senda costera que atraviesa las montañas y acantilados que separan ambas poblaciones.

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Faro de Punta Candelaria o Punta Candieira

Estamos en la costa Ártabra, un tramo de costa muy accidentado y poco humanizado que se extiende al Norte de la ciudad de Ferrol y que cuenta con grandes atractivos naturales. Es una zona poco conocida a nivel nacional y no muy explotada a nivel turístico donde podemos perdernos en una senda en pleno agosto y no cruzarnos con nadie en toda la jornada… una maravilla.

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Croquis de la ruta dos Peiraos. Fuente: IGN / Wikiloc

La ruta de hoy discurre en casi todo momento junto al mar y tiene unas vistas espectaculares, especialmente en su tramo final, ya llegando a San Andrés de Teixido, el tramo más accidentado. Desde la senda podremos observar la fantástica Punta Candieira con su faro o los acantilados del Monte Herbeira, los más altos de la Europa continental.

Detalles del recorrido

Aparcamos en Cedeira, en el lado Norte de la ría, ya llegando al puerto de Cedeira, lugar donde realmente comienza la ruta. En el puerto, están de celebración y hay bastante ambiente. Parece que verano en Galicia es una fiesta continua, en todos los pueblos hay orquestas y fiestas gastronómicas los fines de semana.

Unas escaleras nos dejarán en el Castelo da Concepción, fortín defensivo del siglo XVIII reconvertido en museo. Damos un breve paseo por sus murallas para volver a salir al camino y visitar ahora el mirador de Punta Sarridal.

Monte Eixil desde Punta Sarridal.

Monte Eixil desde Punta Sarridal.

Merece la pena acercarse a él por las fantásticas vistas que se obtienen de la parte más externa de la ría y de la cara Oeste del Monte Eixil (324 m), monte al que ascenderemos en la primera parte de la ruta.

Tras la visita, volvemos al carril de asfalto que sube al castillo y a la ermita de San Antonio de Corveiro desde Cedeira. Apenas caminaremos unos metros por el asfalto para tomar pronto, a mano izquierda, una senda que asciende por un bosque de eucalipto de forma decidida.

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Subiendo a la ermita de San Antonio de Corveiro.

Alcanzamos la ermita, situada en un lugar estratégico que domina la ría. Destacan unos cruceiros en la explanada que hay junto la ermita… Desde ellos, las vistas a la ría son muy buenas.

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Ermita de San Antonio de Corveiro.

Dejamos atrás la ermita y seguimos unos pocos metros por la carretera para dejarla pronto y tomar una senda que nace a mano derecha. La senda es clara pero pronto la vegetación se hace más densa y hace que caminar por ella se convierta en un pequeño vía crucis, especialmente cuando aparecen las zarzas…

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Senda que asciende al Monte Eixil.

La senda gana metros por la ladera Oeste del Monte Eixil. Por fortuna, el peor tramo acaba pronto, salimos de nuevo a la pista asfaltada y tomamos una segunda senda, en mejor estado que la anterior.

La senda nos deja en una pista que va atravesando todo el lomo del Monte Eixil. Cuando estamos apenas a unos metros del vértice geodésico, abandonamos la pista por una pequeña senda para alcanzarlo y ver así la panorámica desde la cima. Por desgracia, el breve camino hasta el vértice se complica, con muchas zarzas y vegetación rastrera… además desde la cima apenas se ve nada… un fracaso.

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Cima del Monte Eixil.

Intentamos llegar a la garita de Eixil, viejo puesto de vigilancia desde donde hemos leído que se obtienen unas grandes vistas de la ría, pero las zarzas nos hacen desistir pronto y, tras la visita al vértice, volvemos a la pista forestal.

Tenemos por delante un tramo muy cómodo, en leve descenso y por pista, por el lomo de la montaña. Pasaremos junto a la aldea de Trasmonte, escondida entre bosques en la cara Oeste de la montaña.

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La aldea de Trasmonte, entre helechos y eucaliptos.

Pasaremos muy cerca de esta aldea sin llegar a entrar en ella. Pronto dejaremos la pista para tomar una nueva senda, más bonita que la anterior, que ganará metros de forma rápida para dejarnos en lo alto del Monte Candieira (393 metros), punto más alto de la ruta.

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Senda de subida al Monte Candieira.

El Monte Candieira alcanza su máxima cota en la conocida como garita Vilar. La realidad es que no queda ni rastro de dicha garita de vigilancia. Lo que sí hay son unas vistas muy buenas de esta parte de la Costa Ártabra.

Metros más adelante, hay una segunda cota algo más baja conocida como Monte Tarroiba (378 m), famosa por las vistas que ofrece del faro de Punta Candieira situado cientos de metros por debajo de nosotros, en una zona muy abrupta.

Faro de Punta Candelaria o Punta Candieira

Faro de Punta Candelaria o Punta Candieira

Coronada esta pequeña cota secundaria, comienza el tramo más bonito del día. Una senda muy estrecha se abre entre los toxos y desciende por la cara Sur del Monte Tarroiba. Desde esta bajada veremos, todavía lejano, el pueblo de San Andrés de Teixido, colgado en una ladera junto al mar. Más atrás, aparecen los acantilados de Herbeira, de más de 600 metros de altura.

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Comenzando la parte más bonita de la ruta con San Andrés al fondo.

La bajada nos deja en una pequeña ensenada que deja ver toda la cara NE del Monte Tarroiba, con unos acantilados que superan los 300 metros de altura. Una de las panorámicas más bonitas del día.

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Acantilados del Monte Tarroiba.

Por una bonita senda, ya por bosque, ascenderemos a una pequeña cota que apenas llega a 250 metros de altura. Los eucaliptos se mezclan con los pinos y con los helechos, que lucen con un verde espectacular… 100% gallego.

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Ascendiendo la penúltima cota del día, por un tupido bosque.

Llanearemos, pasando por encima de la Ensenada de San Andrés. Dejamos atrás el bosque y las vistas de abren hacia los acantilados que conforman dicha ensenada, de más de 250 metros de altura. La panorámica es espectacular.

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Ensenada de San Andrés.

Merece la pena echar la vista atrás en este tramo y ver todas las cotas y acantilados por donde hemos pasado en los últimos kilómetros…

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Ensenada de San Andrés.

Ascenderemos a la última cota del día, un mirador situado sobre San Andrés conocido como Chao do Monte (369 m). Es un mirador muy popular, además de un cruce de caminos. Nos uniremos en este punto al GR 50 o Ruta do Medievo, un sendero que va de Betanzos al Cabo Ortegal.

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Bonita bajada a San Andrés de Teixido.

La bajada por este camino a San Andrés es muy bonita. La senda es ancha y cómoda y traza un amplio zig-zag para perder los 250 metros de desnivel que separan el mirador del pueblo.

En el camino encontraremos algunos amilladoiros donde los peregrinos lanzaban (y lanzan) piedras para purgar sus almas.

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Llegando a San Andrés.

Llegaremos a San Andrés a eso de las 6 de la tarde, en plena hora punta. El pueblo está lleno de turistas, lo que le resta un poco de encanto, pero la situación del mismo y la bonita iglesia y casco urbano hacen que sea un lugar muy especial.

Aprovechamos para visitar el pueblo, su iglesia y su famosa fuente… rutas llevamos muchas en las piernas, pero esta ha sido nuestra primera peregrinación 🙂

Datos técnicos

Distancia recorrida: 15,9 km

Desnivel positivo superado: 780 m+

Tiempo neto: 4 horas y 30 minutos

Fecha de realización: 04/08/2019

Track Wikiloc

Algunos links interesantes

A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo. Peregrinar a este templo es una famosa tradición gallega que consta de varios ritos difíciles de explicar para un foráneo como yo:

  • Hay que llevar a la romería una piedra para tirarla en un amilladoiro o montón de piedras de los muchos que hay en el camino. Estas piedras son una forma de dar fe de que la persona ha acudido a San Andrés cuando llegue el momento del juicio final.
  • Hay que beber de la Fuente de los Tres Caños, fuente que está situada en la parte baja del pueblo, cerca de la iglesia. Se dice que esta fuente tiene poderes mágicos y nos puede conceder buena suerte en la vida.
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Fuente de los Tres Caños

En otro orden de cosas, más terrenales, creo que debemos destacar algunos de los atractivos de esta Costa Ártabra, un lugar en el que estuvimos cerca de cinco días muy a gusto:

  • Valdoviño: la zona más cercana a Ferrol es la menos escarpada. En ella está el pueblo de Valdoviño, importante núcleo turístico con su laguna da Frouxeira y sus amplias playas. Recomendamos visitar la ermita de Nostra Señora do Porto, cerca de Punta Frouxeira.
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Ermita de Nostra Señora do Porto

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Punta Frouxeira

  • Cabo Ortegal: espectacular cabo situado al Norte de los acantilados del Monte Herbeira al que se llega desde Cariño por una bonita carretera. Las vistas desde su faro a los acantilados cercanos son tremendas.
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Acantilados en Cabo Ortegal

  • Cabo de Estaca de Bares: muy conocido por ser el punto más septentrional de España. No es tan bonito como el Cabo Ortegal pero bien merece una visita. Es un lugar bastante masificado, mejor visitarlo a última hora para ver desde allí el atardecer y disfrutar de una relativa soledad.

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Fragas do Eume

Parque Natural das Fragas do Eume. Galicia.

Las “fragas” son los bosques atlánticos autóctonos de Galicia, bosques que poblaban la región antes de que los famosos eucaliptos comenzaran a colonizar Galicia a mediados del siglo XIX cuando fueron traídos desde Australia.

Río Eume, desde la senda Encomendeiros.

Río Eume, desde la senda Encomendeiros.

De todos los bosques autóctonos, el de las Fragas do Eume, en la provincia de La Coruña, es uno de los mejor conservados y también de los más conocidos. Protegido con la figura de Parque Natural desde 1997, se extiende por el tramo final del río Eume, desde el pantano o Encoro do Eume hasta su desembocadura en Pontedeume, en la Ría de Ares.

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Croquis. Fuente: Wikiloc / IGN

La ruta de hoy recorre dos de las sendas más conocidas del parque: la senda Encomendeiros y la senda Ventureira, visitando también el Monasterio de Caaveiro, situado en pleno cañón del río Eume, en el corazón de la reserva.

Detalles del recorrido

Sobre las 10 de la mañana llegamos a Pontedeume. Desde esta población, por una carretera estrecha, nos acercamos hasta la entrada del Parque Natural. Nada más pasar el centro de interpretación, unos 500 metros más adelante, encontramos un parking y una barrera que impide el paso a vehículos particulares. Nuestra intención era aparcar en el refugio de Cal Grande, 2 kilómetros río arriba pero no va a ser posible… en verano hay restricciones de tráfico para evitar la saturación del cañón.

Dejamos el coche y comenzamos a caminar por la carretera. A pesar de ser un camino asfaltado, la belleza del paisaje asombra desde el primer momento. El río Eume, caudaloso y de aguas extraordinariamente limpias, discurre paralelo a la carretera.

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El río Eume, entre brumas.

Pronto alcanzamos el refugio de Cal Grande. Junto a él, un puente colgante nos permite pasar al otro lado y conectar con la senda Encomendeiros, camino que asciende río arriba hasta alcanzar el Monasterio de Caaveiro.

Sorprende la cantidad de pescadores que hay en las orillas del río. El río Eume es conocido por la calidad de sus aguas y en él se pueden pescar truchas, reos y salmones.

Senda Encomendeiros.

Senda Encomendeiros.

El día es complicado a nivel meteorológico. Llueve de forma intermitente y hace fresco, unos 16ºC. Parece que estamos a finales de octubre, aunque realmente estamos a mediados de agosto. Las brumas y la lluvia le dan un toque muy especial a la ruta, parece que nos hemos trasladado a Irlanda

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Kilómetros junto al río.

La senda es bastante cómoda. Tiene un primer tramo de poco más de 3 kilómetros que une el puente colgante de Cal Grande con el puente colgante de Fornelos. Es el tramo más agradable y sencillo pues apenas tiene desnivel positivo.

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La vegetación hace que caminemos todo el rato a la sombra.

En la senda Encomendeiros, a pesar del mal día, hay bastante gente. Se nota que estamos en verano. Muchas personas hacen una sencilla circular uniendo los dos puentes colgantes y volviendo por la carretera.

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Puente colgante de Fornelos sobre el río Eume.

Tras dejar a mano derecha el puente colgante de Fornelos, tendemos por delante un nuevo tramo de 2 kilómetros y medio hasta el monasterio de Caaveiro. Es un tramo algo más abrupto que el anterior…

Río Eume, desde la senda Encomendeiros.

Pequeña presa en el río Eume.

El camino presenta un pequeño tramo muy breve donde se salva un fuerte desnivel. El ascenso es empinado y se puede complicar un poco si hay mucho barro. Para descender, han colocado unos cuerdas fijas que pueden venir bien si el terreno está resbaladizo. Afortunadamente, el tramo es muy corto y apenas se ascienden y descienden 50 metros de desnivel… pero es intenso.

Río Sesín.

Río Sesín.

Tras este paso, alcanzaremos pronto el desvío al monasterio de Caaveiro. Subiremos por una senda que discurre junto al río Sesín, afluente del Eume. El camino es muy bonito, pues atraviesa un bosque frondoso y muy fresco.

Puente junto al monasterio de Caaveiro.

Puente románico junto al monasterio de Caaveiro.

A través de un zig-zag ganaremos metros y llegaremos a un bello puente románico que cruza el río Susín y nos deja a las puertas del monasterio. Merece la pena descender hasta el cauce para poder fotografiar el puente desde abajo.

Monasterio de Caaveiro.

Monasterio de Caaveiro.

Y llegamos al Monasterio de San Xoan de Caaveiro, con más de 1.000 años de historia. Afortunadamente ha sido restaurado y se encuentra en buen estado. Algunas de las construcciones del recinto se han habilitado como museo o como centro de interpretación.

El acceso rodado al monasterio está cerrado ahora en verano, pero hay autobuses que salen desde el centro de interpretación cada poco tiempo. Esto hace que en el monasterio haya muchos turistas, nada que ver con el resto de la ruta, que es relativamente tranquila.

Destacar, por último, que junto al monasterio hay un edificio con bar y baños públicos (limpios) donde podemos hacer una parada técnica.

Volvemos a la ruta. En este punto, comienza la senda Ventureira de menor valor paisajístico que la senda Encomendeiros que acabamos de hacer.

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Un tramo de la senda Ventureira, entre eucaliptos.

La senda pasa a ser una pista, lo que resta bastante encanto a la ruta. Subiremos por ella algunos kilómetros hasta conectar con una carretera o pista asfaltada que sube al pueblo de A Capela. Por ella, bajaremos hasta la vieja Central da Ventureira, antigua central hidroeléctrica construida a principios del siglo XX y ahora en estado de ruina.

El entorno aquí está bastante humanizado y deteriorado: edificios, puentes desvencijados, cables… sin duda es la parte menos agraciada de la ruta.

Tras pasar por la Central da Ventureira llegaremos a la moderna Central do Eume. Afortunadamente, aquí la pista asfaltada acaba y volvemos a la senda. Este tramo de la senda Ventureira que une la Central do Eume con el Ponte de Santa Cristina (que da acceso al monasterio) vuelve a ser tan bonito como la senda Encomendeiros.

Senda Ventureira.

Senda Ventureira.

Atravesaremos un bosque muy bonito y descenderemos hasta otra central, la de San Bartolomé, perfectamente integrada en el paisaje. Un arroyo, conocido como Rego do Parrote, pasa junto a la central. Es una estampa salvaje y muy bonita, donde el verdor y la vegetación lo inundan todo.

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Arroyo junto a la central de San Bartolomé.

Un nuevo tramo de senda por bosque comunica esta central con la pista asfaltada que viene del centro de interpretación, concretamente con el Puente de Santa Cristina. Son apenas 2 kilómetros, pero son kilómetros de gran belleza.

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Por la senda Ventureira, llegando al Ponte de Santa Cristina.

En el Ponte de Santa Cristina, los turistas se agolpan esperando al autobús de vuelta. Nosotros seguiremos rectos, por carretera, hasta llegar al Puente colgante de Fornelos. Decidimos hacerlo así para evitar el tramo empinado con sogas y el rodeo que habría que dar para volver por el monasterio de Caaveiro.

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Río Eume, ya de vuelta.

Ya siguiendo el mismo itinerario que a la ida, por la senda Encomendeiros, llegamos al Puente de Cal Grande y de ahí al coche.

Llegamos al parking a primera hora de la tarde, muy contentos por haber aprovechado el día a pesar de la meteorología y por haber descubierto un rincón tan bonito de Galicia.

Si alguien se ha quedado con ganas de más, es posible hacer otra circular en el tramo superior del río, desde la Central da Ventureira a la presa del Encoro do Eume. Esta ruta es más exigente y con tramos más técnicos y complicados, no es una ruta familiar.

Datos técnicos

Distancia: 21,3 km

Desnivel positivo superado: 400 m+

Tiempo neto: 5 horas y 30 minutos

Fecha de realización: 14/08/2019

Cartografía: Visor IGN

Track Wikiloc

Algunos links interesantes

El Parque Natural de las Fragas do Eume cuenta con una buena página web que nos da mucha información para planificar nuestra visita. La localidad de Pontedeume, muy cercana al parque y conocida por su maravilloso puente que cruza la ría, es otro de los atractivos de la zona.

Este lugar, como muchos otros enclaves de Galicia, ha sido castigado con los incendios. En el año 2012, hubo uno especialmente importante que afectó a 750 hectáreas de la zona de A Capela y que no llegó a entrar en el corazón del parque.

La ruta no llega a entrar en la zona afectada por el fuego, pues queda en la parte superior del cañón, unos kilómetros más al Norte.

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A Pedra do Guerreiro

A Moa (629 m). Monte Pindo.

A la cima del Monte Pindo desde la playa de O Pindo.

En la Costa da Morte gallega, en la provincia de La Coruña, existe un macizo granítico bastante grande que recuerda mucho a La Pedriza madrileña. Se conoce con el nombre de Monte Pindo y su punto más alto, A Moa, supera los 600 metros de altura.

Tramo final de la ascensión al Monte Pindo

A Moa. Cima del Monte Pindo.

Este macizo parte desde la misma costa y su cima se encuentra apenas a un par de kilómetros en línea recta del mar. Las vistas desde la cumbre son magníficas, pues domina la ensenada de Ézaro, la playa de Carnota y también el Cabo Fisterra, conocido popularmente como Finisterre.

Croquis de la ascensión al Monte Pindo.

Croquis detallado. Fuente: IGN / Wikiloc

La ruta es bastante asequible, por ello la he etiquetado como ruta familiar, aunque tampoco es un paseo. El terreno es quebrado y en la parte central de la ascensión hay puntos donde los bloques de granito harán el camino bastante incómodo, pero la realidad es que vimos muchas familias con niños ascendiendo al monte y en la misma cima.

Detalles del recorrido

Aparcaremos junto a la pequeña iglesia de San Clemente, en O Pindo, una pequeña población situada a los pies del monte que lleva el mismo nombre. Frente a este capilla, está la playa de San Pedro, corta pero bastante ancha con marea baja.

Junto a la iglesia, un cartel nos indica que estamos entrando en el Monte Pindo y una senda bien marcada comienza a avanzar entre viejos muros de granito monte arriba. Es uno de los caminos tradicionales que llevan a la cima de A Moa. Existe otro camino que parte de su cara Norte, de la población de O Fieiro. Si subimos por uno y bajamos por el otro, podemos trazar una ruta circular y pasar también por la cascada de Ézaro, pero tendremos que caminar unos cuantos kilómetros por asfalto… Por ello, nosotros finalmente hemos decidido hacer una ruta lineal, subiendo y bajando por el mismo lado.

Subida al Monte Pindo. Primer tramo de pinar.

Primeros metros de la ruta, todavía en el pinar.

En los primeros metros de la ascensión, el camino discurre por un barranco donde hay bastantes pinos. Las rocas de granito “adornan” todo el entorno y el paisaje es muy curioso. Los helechos y los toxos (planta con pinchos similar al erizón que tenemos en Aragón) completan la estampa… todo está muy verde y el agua corre por todas partes gracias a las lluvias de los últimos días.

Iremos remontando el barranco, monte arriba, hasta alcanzar una especie de collado en la cota 250. A nuestra derecha, tenemos unos riscos de granito muy vistosos conocidos como O Pedrullo, donde todavía reposan los restos del castillo medieval de San Xurxo que sirvió para defender estas costas de los ataques piratas y que fue destruido en 1467.

Subiendo al Monte Pindo. Castillo de San Xurxo.

Dejando atrás los restos del castillo de San Xurxo, levantado sobre un risco de granito.

De la cota 250 a la cota 500 tendremos la parte más dura de la ascensión. El sendero gira a la izquierda y comienza a avanzar hacia el Norte. Los riscos de granito encierran la senda y esta comienza a hacerse un poco más incómoda.

Subiendo al Monte Pindo. Parte central de la ascensión.

A punto de entrar en la parte más escarpada de la ruta.

A pesar de lo incómodo del terreno, el paisaje es espectacular y las vistas, con el mar a pocos kilómetros, son muy buenas. Es una ruta muy especial y curiosa que nos recordó muchísimo a la Pedriza madrileña… las fotos hablan por sí solas.

Subiendo al Monte Pindo. En la cota 400.

Atravesando la parte más escarpada.

Hacia la cota 500 alcanzamos un pequeño collado y el terreno se vuelve más amable. A mano derecha, las vistas se abren hacia la playa de Carnota, la más larga de Galicia, punto donde finaliza la Costa da Morte.

Subiendo al Monte Pindo. Vistas a la playa de Carnota.

Playa de Carnota.

Si miramos de frente, ante nosotros tenemos los últimos metros de ascensión. El punto más alto, A Moa, emerge en el horizonte como un gran risco de granito redondeado. Volviendo a hacer un símil con la Pedriza, sería algo parecido al famoso Yelmo (1.717 m), aunque más pequeñito.

Tramo final de la ascensión al Monte Pindo

Tramo final de la ascensión.

A los pocos metros también veremos una de las rocas más famosas del Monte Pindo, la Pedra do Guerreiro, una gran mole de granito con forma humana.

A Pedra do Guerreiro

A Pedra do Guerreiro

Por una senda más amable que gana metros muy poco a poco, nos acercamos al risco conocido como A Moa. Ya cuando estamos muy próximos a él, comienzan a aparecer unas balizas de madera correspondientes a una senda circular que parte de O Fieiro. Seguiremos estas balizas durante un tramo muy breve, veremos a mano derecha el desvío a un merendero, pero seguiremos recto, rodeando el risco por su lado Norte.

Monte Pindo. Llegando a la cima de A Moa.

Vistas a la vertiente Norte del macizo, ya muy cerca de la cima de A Moa.

Veremos el desvío de la senda que baja a O Fieiro, pero giraremos a la izquierda por terreno bastante abrupto, entre grandes placas de granito, para coronar el punto más alto: A Moa (629 m).

En la cima hay un vértice geodésico bastante solitario. En las planchas de granito que rodean al vértice, unas oquedades hacen las veces de pequeñas piscinas naturales… muy curioso.

Cima de A Moa. Monte Pindo.

Cima!

Las vistas se abren hacia la Ría de Corcubión y el Cabo Fisterra. El día es fresco y bastante despejado y la panorámica es bastante nítida.

Vistas desde la cima de Monte Pindo.

Desde la cima: playa de San Pedro y O Pindo (lugar de partida de la ruta). Al fondo a la izquierda, el Cabo Fisterra.

Aprovechamos también para descansar y comer algo disfrutando de la agradable brisa del mar, una experiencia que no podemos tener todos los días. A pesar de estar en pleno agosto, no pasamos de los 20ºC y aquí arriba estaremos algunos grados por debajo… Galicia es otro mundo.

Monte Pindo.

Descendiendo con el pueblo de O Pindo al fondo.

Tras casi media hora en la cima, comenzamos a descender por el mismo camino, sin prisa pero sin pausa, llegando a O Pindo a media tarde, la hora perfecta para tomar algo en una de sus terrazas y seguir disfrutando de las vacaciones.

Datos técnicos

Distancia: 8,5 km

Desnivel positivo superado: 640 m+

Tiempo neto: 3 horas y 15 minutos

Fecha de realización: 10/08/19

Cartografía: Visor IGN

Track Wikiloc

Algunos links interesantes

Si pasamos por la zona unos días, podemos visitar la fantástica cascada de Ézaro, que se popularizó hace unos años cuando La Vuelta España terminó una de sus etapas en el mirador que hay junto a ella. El río Xallas, que la forma, es el único de Europa que desemboca en el mar con una cascada.

El Monte Pindo se quemó en el año 2013, de hecho, los efectos de este incendio forestal se notan todavía en el pinar que hay en su parte baja. Con el objetivo de proteger más y mejor este paraje, nace la iniciativa Monte Pindo Parque Natural. Su página web es una fuente de información sobre el Monte Pindo y un altavoz para las numerosas reivindicaciones que piden aumentar los esfuerzos de conservación de esta joya natural de la costa gallega.

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Monte Hijedo desde Santa Gadea de Alfoz (PR-BU 30)

Un paseo por los bosques del Monte Hijedo desde el lado burgalés

Dicen los expertos que el bosque del Monte Hijedo es uno de los mayores robledales de España. Lo cierto, es que es un bosque magnífico, repleto de robles, hayas y de algunos tejos centenarios.

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Paseando por la senda que atraviesa el Monte Hijedo.

Este bosque se encuentra a medio camino entre Cantabria y Burgos, unos pocos kilómetros al Sur del embalse del Ebro. A él se puede acceder desde Riopanero en el Sur, o desde Santa Gadea de Alfoz en el Norte.

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Croquis. Fuente. Wikiloc / IGN.

La senda balizada PR-BU 30 recorre las entrañas del bosque a través de un camino muy bonito que traza una sencilla circular sin apenas desnivel. Un paseo que se hace en unas pocas horas y que nos servirá para conocer los rincones más espesos del bosque y la conocida como Cabaña de Hijedo, un palacete espectacular que encontramos a mitad de ruta junto al bosque.

EL RECORRIDO

Desde que tuvimos claro que íbamos a pasar las vacaciones de Semana Santa en Valderredible, nos pusimos a ojear rutas de senderismo en los alrededores. Además del Cañón del Ebro, la otra ruta que aparecía en la mayor parte de las webs que consultábamos era el Monte Hijedo.

Tras estudiar las opciones, nos tiró bastante para atrás la larga pista forestal que sube desde Riopanero, por lo que cambiamos el lugar de partida. En nuestro afán por reducir los kilómetros de pista, también cambiamos el lugar de inicio desde el lado norte (Santa Gadea de Alfoz): en lugar de aparcar en el parking habilitado, lo hicimos unos 500 metros antes.

Este cambio nos permite ahorrarnos otro tramo de pista, el que conduce a la Cabaña de Hijedo. Así, conectamos directamente con el sendero balizado PR-BU 30 unos kilómetros antes de la Cabaña de Hijedo y minimizamos el tramo de pista recorrido.

Tras aclarar el punto de partida, vamos con la ruta…

Comenzamos a caminar pasadas las 10:30 de la mañana. Una pista forestal en buen estado y en claro descenso nos deja a las puertas del bosque del Monte Hijedo. El paisaje, antes de entrar en el bosque, es de relieves suaves y sin apenas vegetación. La roca asoma en algunos crestones aislados y las vacas pastan plácidamente. El paisaje recuerda a Galicia.

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Antes de entrar al bosque.

La pista nos deja en un cruce donde comienzan las marcas del PR-BU 30. El camino se estrecha hasta convertirse en una senda muy bonita que recorre el bosque.

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La senda que recorre el bosque, balizada con marcas blancas y amarillas (PR-BU 30).

Cruzaremos el Barranco de Hijedo, que nace por estas laderas, y seguiremos la marcada senda, que va trazando leves subidas y bajadas. Siempre con desniveles muy suaves.

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Hayas comenzando a sacar la hoja.

Hemos llegado dos o tres semanas antes de que el bosque de hayas esté en su pleno esplendor primaveral. Estamos en la tercera semana de abril y las hayas todavía no han sacado la hoja. Sí que se ven ya algunos brotes verdes, pero al bosque le falta bastante…

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Senda sin ninguna complicación.

Cuando llevamos recorridos unos 3 kilómetros, la senda se topa con un gran tejo centenario, que ha crecido sobre una roca. Merece la pena detenerse y echar unas fotos.

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Tejo centenario junto a la senda.

Unos metros más adelante, encontramos un mirador a unos metros de la senda. Está perfectamente indicado. El mirador nos permite asomarnos a un claro desde el que se divisa todo el bosque.

Tras echar unas fotos, volvemos a la senda. En leve ascenso alcanzaremos la conocida como Cabaña de Hijedo, que más que cabaña es una gran finca con un palacete e incluso con una ermita. Al parecer, fue construida a principios del siglo XX.

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Cabaña de Hijedo.

Volvemos a la senda tras visitar la entrada a este palacete.

Ahora comienza un descenso bastante marcado que nos llevará hasta el cauce del Barranco de Hijedo, unos kilómetros más abajo, cuando este ya se ha convertido en un pequeño río.

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Descendiendo al Barranco de Hijedo.

La senda sigue siendo muy cómoda. En algunos tramos hay bastante barro pero se deja andar muy bien.

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Descendiendo al Barranco de Hijedo.

Llegaremos al cauce del barranco, donde han instalado un bonito puente de madera. En el otro lado, nos topamos con una pista por la que comenzaremos a remontar el barranco, ya en dirección al punto de partida.

Estos últimos kilómetros, a pesar de ser por pista, son muy agradables pues discurren junto al río.

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Barranco de Hijedo.

La pista se vuelve más ancha y termina saliendo a un claro. Estamos muy cerca de cerrar el círculo. Una leve subida por pista y alcanzamos el desvío que nos permite volver al lugar donde hemos dejado el coche.

Rutita corta, agradable y muy fácil para hacer una mañana o al atardecer.

DATOS TÉCNICOS

Distancia: 9 km

Desnivel positivo acumulado: 240 m+

Tiempo neto: 2 horas

Fecha de realización: 22/04/2019

Cartografía: Visor IGN

Track Wikiloc

OTRAS RUTAS CERCANAS

Cañón del Ebro

Dulla (1.143 m) y sus canales (Merindades)

 

Virgen de la Peña (1.291 m). Valle de Roncal

¿DÓNDE ESTAMOS?

La sierra de Beldún es una alineación montañosa prepirenaica a medio camino entre las provincias de Navarra y de Zaragoza, unos kilómetros al norte del pantano de Yesa. Estamos junto al conocido valle navarro de Roncal, en su parte baja, muy cerca del pueblo de Burgui. En este punto, el río Esca atraviesa varias sierras conformando magníficos cañones o foces, como la Foz de Burgui o la Foz de Sigües (ya en la provincia de Zaragoza).

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Puente medieval sobre el río Esca, en Burgui.

Para acceder al punto más alto de la sierra de Beldún, este pico conocido como Virgen de la Peña, tenemos varias opciones, siendo la más interesante la que parte del pueblo roncalés de Burgui y que aquí se detalla. Otra opción es hacerlo desde el pueblo aragonés de Salvatierra de Esca, situado en la cara sur, no obstante, la pista que sube al pico desde este pueblo puede deslucir bastante la ascensión.

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Croquis. Fuente: Wikiloc / IGN.

EL RECORRIDO

Partiremos desde la pequeña y cuidada localidad de Burgui, en el valle de Roncal. Dejamos el coche en la calle central, junto a la carretera, y bajamos unos metros hasta toparnos con el precioso puente medieval que permite cruzar el río Esca. Al otro lado del río, una gran barca tradicional hecha con troncos o almadía está expuesta como en un museo al aire libre (sendero de los oficios). Una tradición, esta de las almadías para bajar la madera al valle, con gran sabor pirenaico que también encontramos en otras zonas del Pirineo bastante alejadas como Aínsa con sus célebres navatas.

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Burgui, en el valle del río Esca.

Dejamos la barca a mano derecha y caminamos unos pocos metros más río abajo. Pronto, tomaremos un desvío a la izquierda por una pradera de hierba donde el sendero apenas se intuye. Un cartel de madera no muy vistoso indica el inicio del camino al pico con un escueto “Virgen de la Peña”. Este cartel está colocado en una caseta que tiene en el interior una reproducción de una carbonera perteneciente al sendero de los oficios.

La senda va tomando forma a medida que avanzamos y se cruza con una pista. Sigue recto subiendo decidida y gira a la derecha para comenzar, ya de forma más suave, a ascender progresivamente por la ladera de la montaña. El camino, estrecho pero bien marcado, atraviesa zonas de bosque (pinar) y zonas de boj. Es un sendero fresco y muy bonito.

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Subiendo por el bosque en los primeros metros de senda.

Avanzaremos dirección sur y a mano derecha iremos dejando las paredes de la Foz de Burgui y el Alto del Borreguil (1.421 m), otro pico de bastante carácter y poco conocido que es el más alto del entorno.

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Pico Mellua (1.083 m), ya al otro lado del río Esca.

La senda va girando al SE, avanzando de forma paralela a un pequeño barranco poco marcado. El desnivel sigue siendo llevadero y la senda, a pesar de ser estrecha, se deja andar bien.

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Vistas al Pirineo Occidental desde la senda de subida.

Sobre la cota 900, la nieve hace acto de presencia para quedarse ya el resto de ascensión. A ratos profunda y a ratos dura, hace que sea incómodo caminar por ella y ralentiza bastante la subida.

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Nieve en el sendero de subida.

Sobre la cota 1150, la senda se desdibuja en unos prados y acaba conectando con una pista que sube a la cima desde el valle. Es una pista pavimentada en algunos tramos y muy cómoda de andar.

En la última gran curva a izquierdas, decidimos abandonar la pista y tomar un sendero balizado con hitos que nace justo en ese punto. Parecía una buena idea para ahorrarnos un tramo de pista, sin embargo, encontramos una gran cantidad de nieve pesada que hacía muy incómodo el caminar, además no había huella y tuvimos que abrirla con paciencia.

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La ermita y el refugio que hay en la cima de la Virgen de la Peña.

Pronto alcanzamos la cima, no sin esfuerzo. En ella hay casi de todo: antenas, vértice geodésico, buzón montañero, ermita, refugio libre… y como no, unas grandes vistas de todo el Pirineo Occidental. Destaca la ermita por su tamaño y localización, al borde de los cortados que dan a la cara sur. Es un lugar importante a nivel local donde se hacen hasta tres romerías al año.

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Cima: buzón y vértice.

Disfrutamos mucho identificando picos: Orhi, Peña Forca, Castillo d’Acher, Bisaurín, Aspe, Pala de Ip, Collarada… un mar de montañas, todas ellas bien nevadas que nos traen muy buenos recuerdos de años atrás cuando visitábamos más a menudo el Pirineo.

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Pico Orhi.

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Peña Agüerri y Bisaurín.

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Peña Forca y Castillo d’Acher.

También merece la pena mirar al sur. No hay apenas nieve y los picos son más modestos pero también muy bonitos. Destaca el Alto del Borreguil al otro lado de la Foz de Burgui y más al sur, la Foz de Sigües y la Sierra de Orba (1.226 m).

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Alto del Borreguil y Foz de Burgui.

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Sierra de Orba y Foz de Sigües desde la ermita.

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Cuculo y San Salvador, Peña Oroel… prepirineo oscense.

El fuerte viento que nos recibe en la cima hace que busquemos refugio para comer el bocadillo y lo encontramos en el refugio libre que hay junto a la ermita.

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Interior del refugio libre.

Por dentro, está en perfecto estado y cuenta con lugar para hacer fuego, mesas y algunos bancos. Un lugar muy adecuado para tomar un descanso.

Como curiosidad, hay que decir que la cima de esta montaña esta enclavada en la provincia de Zaragoza, sin embargo, la ruta que asciende hasta ella desde Burgui está en la vecina provincia de Navarra.

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Pala de Ip y Collarada desde la pista que baja de la Virgen de la Peña.

Tras pasar en la cima cerca de media hora decidimos comenzar a bajar, esta vez por la pista evitando el tramo de senda último que tenía tanta nieve. Mientras bajamos, descartamos hacer la ruta circular que llevamos en mente y que pretendía bajar a Burgui por el Cerro de Martín Sanz y optamos por bajar por el mismo camino. En las caras norte y umbrías queda mucha nieve, vamos en zapatillas y no conocemos la zona, así que decidimos ir a lo seguro.

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Bonito camino, bien fresco y tranquilo.

La bajada es una gozada, disfrutando del sol y de las vistas. Alcanzamos Burgui a primera hora de la tarde tras disfrutar de unas cuatro horas de actividad por un entorno de montaña muy bonito y que apenas conocíamos.

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Virgen de la Peña desde las inmediaciones de Salvatierra de Esca.

DETALLES TÉCNICOS

Distancia: 9,5 km

Desnivel positivo acumulado: 700 m+

Tiempo neto: 3 horas y 30 minutos

Fecha de realización: 16/02/2019

Cartografía: Visor IGN

Track Wikiloc

ALGUNOS LINKS INTERESANTES

Dejo por aquí un link al programa de Aragón Televisión, Chino Chano, donde ascienden a la ermita desde Salvatierra.

A principios de mayo, coincidiendo con la subida de caudal de los ríos debido al deshielo (mayencos), se celebra en Burgui el conocido como Día de las Almadías. Una bonita tradición y una excusa más para visitar este pueblo.

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Nos despedimos con esta bonita imagen de la ermita.

 

 

Hoces del río Piedra

Senderismo por el cañón del río Piedra (sendero GR-24)

Allí donde la provincia de Zaragoza se une con la de Guadalajara, en la comarca de Campo de Daroca, existe un pequeño río que surca el páramo y se va encañonando de forma progresiva hasta formar unas hoces profundas y muy vistosas que albergan en su interior bosques variados y dan cobijo a una amplia colonia de buitres. Son las Hoces del río Piedra, río poco conocido y que kilómetros después, antes de desembocar en el río Jalón, da nombre y vida al famoso Monasterio de Piedra.

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Los buitres, nuestros únicos compañeros en esta jornada.

La ruta parte de las inmediaciones de Aldehuela de Liestos, pequeño pueblo de apenas 50 habitantes, y sigue el curso del río, alternando tramos que discurren por el fondo del desfiladero con otros que lo hacen por encima del mismo, siempre por senda. Además, pasaremos por dos bonitos miradores que nos permitirán obtener unas preciosas panorámicas de las hoces. La ruta, bien señalizada, forma parte del sendero balizado GR-24 que atraviesa el Sistema Ibérico pasando por las provincias de Zaragoza y Teruel.

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Croquis detallado de la ruta. Fuente: Wikiloc / IGN

EL RECORRIDO

Pasadas las 10 de la mañana comenzamos a caminar siguiendo las balizas blancas y rojas del GR-24, río arriba por una senda bien marcada que se va internando en las paredes que conforman el cañón.

Hemos dejado el coche junto al río, en una pequeña área donde acaba una pista y se puede aparcar, apenas a 2 kilómetros de Aldehuela de Liestos. La pista para llegar aquí está en bastante buen estado y hemos accedido con turismo sin problemas.

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Metidos de lleno en las hoces.

Al poco tiempo de empezar a caminar vemos el primer desvío que nos llevaría al mirador de las Hoces. Decidimos pasar por allí a la vuelta y hacer el trayecto de ida por el fondo del cañón. 

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El río tenía más caudal del esperado y eso complicó un poco las cosas…

Pronto comienzan las sorpresas… pensábamos que iba a ser un paseo plácido pero vemos que el río trae un caudal importante en algunos tramos y va a tocar vadearlo varias veces. Nos damos el primer remojón en los pies, nada agradable pues la temperatura apenas pasa de los cero grados y hay tramos del río congelados.

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Punto de confluencia con el Barranco del Montecillo a los pies de la Peña del Buitre

Alcanzamos, tras un segundo remojón, el desvío al mirador de las Hoces que tomaremos a la vuelta. En este punto el paisaje se abre ya que se une al río Piedra otro barranco, el del Montecillo. Una pared rojiza con forma de barco (a la que se conoce como Peña del Buitre) domina el paisaje. Es un paisaje duro, seco, pero muy bonito.

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Tramo amplio y muy vistoso, antes de llegar al desvío a Torralba de los Frailes

Comienza ahora el tramo más vistoso y agradable para mi gusto. Las paredes del cañón se abren un poco y la senda mejora. Son 2,5 kilómetros muy bonitos con un único sobresalto, otro tramo de río helado que debemos evitar. A la ida nos dimos un buen remojón hasta la rodilla pero a la vuelta encontramos una pequeña senda que evitaba este tramo de río subiendo por el roquedo a mano derecha según se avanza río arriba. En el track puede verse este punto en el km. 5 de la ruta.

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Antiguo molino de Torralba de los Frailes

Alcanzamos un edificio en ruinas, el antiguo molino de Torralba de los Frailes, pueblo cercano, junto a una especie de refugio en buen estado y cerrado. Una pista llega hasta aquí desde dicho pueblo. Nosotros giramos a mano derecha y seguimos el cauce del río cruzando un pequeño azud. Este nuevo tramo del río que une Torralba de los Frailes con Embid (Guadalajara) comienza con una bonita senda que atraviesa un denso bosque de ribera.

Seguiremos esta senda hasta que veamos un desvío a mano derecha al mirador del Reconquillo. Merece la pena subir hasta él y hacer un pequeño recorrido circular en este punto. El mirador domina un amplio meandro del río y las vistas del desfiladero desde él son muy buenas.

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Hoces del Piedra desde el mirador del Reconquillo

El camino hasta el mirador está bastante bien aunque el inicio no está muy marcado. Primero, una senda nos sacará de las hoces para llevarnos hasta el borde del cañón. Allí, un senderito va a atravesando el bosque de carrascas. Es un tramo muy agradable donde, una vez fuera de las hoces, apenas se gana o se pierde altura.

Tras echar unas fotos y comer algo en el mirador, retomamos la ruta. Tenemos ahora un tramo cómodo en leve descenso que nos dejará de nuevo en el molino de Torralba.

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Hoces del río Piedra

Ya de vuelta, vemos algunos escaladores en las paredes de las hoces. Serán las únicas personas que veamos en las casi cinco horas de ruta. Sin duda, es una zona muy solitaria y alejada de casi todo… Ideal para perderse y desconectar del mundo civilizado. Su lejanía a Zaragoza capital y la ausencia de grandes poblaciones en los alrededores lo convierten en un sitio muy remoto.

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Disfrutando del solitario camino de vuelta

Aprovecharemos el camino de vuelta para evitar la zona más complicada de vadeos y subir al conocido como mirador de las Hoces. No nos pareció tan espectacular como el del Reconquillo pero también merece la pena acercarse. La subida es cómoda, la senda está muy bien y así trazamos un segundo bucle circular que hace más variada la ruta.

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Vistas desde el mirador de las Hoces

Desde el mirador llanearemos por encima de las hoces para terminar haciendo un descenso bastante directo a la entrada del cañón por una senda muy guapa. El último tramo, ya fuera del desfiladero, es un paseo de apenas 1 kilómetro hasta el coche bajo el sol tenue de finales de diciembre.

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Sendero de bajada a la entrada del cañón tras visitar el mirador de las Hoces

DATOS TÉCNICOS

Distancia: 16,5 km

Desnivel positivo acumulado: 390 m+

Tiempo neto: 4 horas y 15 minutos

Fecha de realización: 28/12/2018

Cartografía: Visor IGN

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OTRAS RUTAS INTERESANTES POR LA ZONA

No estamos en una zona de grandes montañas y tampoco de pequeñas montañas, no nos vamos a engañar. Esta zona es un amplio páramo donde apenas sobresalen unas pequeñas colinas, por tanto, los accidentes geográficos más destacados son los desfiladeros que conforman algunos ríos como este del río Piedra.

Hace unos años visité otro tramo de este GR-24, el que une Jaraba y Calmarza, también en la provincia de Zaragoza. Allí, se encuentra el Barranco de la Hoz Seca, por donde discurre este GR, muy vistoso también y con grandes y profundas paredes. Merece la pena una visita.

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Barranco de la Hoz Seca, cerca de Jaraba

Otro lugar reseñable son las Hoces del río Mesa en su tramo entre Anchuela y Mochales en la provincia de Guadalajara. No confundir con el trayecto que he mencionado antes del Barranco de la Hoz Seca pues si buscamos en Google “Hoces del Río Mesa” nos aparecerá esa ruta en lugar de esta en Mochales. Se debe a que, paralelo al Barranco de la Hoz Seca, discurre también encañonado el río Mesa, ya en su tramo aragonés, y esto provoca mucha confusión. Este sendero de Mochales es bastante menos conocido y cuesta más encontrar información veraz en Internet.